Qué es un críptico y cómo llegó al español
Un críptico es una pista de palabras que esconde dos pistas en una sola frase. Una parte es una definición normal de la respuesta. La otra es un juego de palabras (un anagrama, una palabra escondida, una lectura al revés...) que construye esa misma respuesta letra a letra. La frase entera, leída de corrido, parece decir otra cosa: está escrita para despistarte.
Un ejemplo del archivo de Críptico:
Toga hecha un lío es mascota (4)
«Mascota» es la definición. «Hecha un lío» avisa de que hay que desordenar letras, y las letras que se desordenan son las de TOGA. El resultado: GATO, que además es una mascota. Las dos mitades llevan a la misma palabra, y por eso, cuando la encuentras, sabes que es la buena.
Un invento británico de hace cien años
El crucigrama nació en Estados Unidos. Arthur Wynne publicó el primero en el suplemento del New York World el 21 de diciembre de 1913, con definiciones directas, de las de toda la vida. Cuando el pasatiempo cruzó el Atlántico en los años veinte, los periódicos británicos empezaron a jugar con las pistas: en lugar de definir la respuesta sin más, la escondían dentro de frases con doble sentido. Así nació lo que en inglés se llama cryptic crossword.
El primer gran nombre fue Torquemada, el seudónimo de Edward Powys Mathers, que firmó los crucigramas de The Observer desde 1926 hasta su muerte en 1939. Escogió el nombre del inquisidor español a propósito: sus pistas eran ingeniosas, pero a veces tan retorcidas que parecían una tortura.
Ximenes y las reglas del juego limpio
Le sucedió en The Observer Derrick Somerset Macnutt, profesor de clásicas, que firmó como Ximenes, otro inquisidor español (Francisco Jiménez de Cisneros). Pese al seudónimo, Ximenes hizo justo lo contrario que su predecesor: puso orden. Entre 1939 y 1971 defendió que una pista críptica tiene que ser justa, y lo dejó por escrito en Ximenes on the Art of the Crossword (1966), que todavía hoy es el manual de referencia en inglés.
Sus principios, resumidos en tres ideas:
- Toda pista tiene una definición precisa de la respuesta, normalmente al principio o al final.
- El juego de palabras tiene que ser exacto: si la pista dice «al revés», la palabra se lee al revés; si dice «revuelto», solo se desordenan esas letras.
- Cada palabra de la pista está ahí por algo. Nada sobra y nada falta.
Otro autor de la época, Afrit (Alistair Ferguson Ritchie), lo resumió en una frase que los aficionados citan desde hace más de setenta años: no hace falta que la pista signifique lo que dice, pero sí que diga lo que significa. A las pistas que siguen estas reglas se las llama, todavía hoy, ximenianas. El testigo de The Observer lo recogió en 1972 Jonathan Crowther, con el seudónimo Azed (Deza al revés: un inquisidor más).
Por qué casi no había crípticos en español
Durante un siglo, el críptico ha sido un pasatiempo de lengua inglesa. En España y Latinoamérica la tradición fue por otro lado: crucigramas de definiciones directas, autodefinidos, jeroglíficos y sopas de letras. Hacer crípticos en español tiene además sus propios retos:
- Las palabras son más largas y concuerdan en género y número, así que construir una frase que suene natural y a la vez esconda la respuesta cuesta más.
- El inglés tiene muchas palabras de una sílaba que funcionan como piezas sueltas. En español hay que tirar de otras piezas: símbolos químicos (O, NA), puntos cardinales (N, S, E, O), números romanos, notas musicales...
- Los homófonos son distintos: en inglés juegan con pronunciaciones muy dispares; en español dan juego la B y la V, la H muda, la LL y la Y o el seseo.
- Las tildes y la Ñ obligan a decidir reglas propias: la respuesta se escribe con su tilde, pero al aplicar un anagrama se pueden añadir o quitar.
Ninguno de estos retos lo hace imposible. Solo hace falta escribir las pistas pensando en el español desde el principio, y no traducirlas del inglés.
Una pista al día
En los últimos años se ha popularizado en inglés un formato más corto que el crucigrama completo: una sola pista críptica al día, que se resuelve en unos minutos. Es la mejor puerta de entrada para quien nunca ha hecho un críptico, porque no exige rellenar una cuadrícula entera, solo descifrar una frase.
Críptico: crípticos diarios en español
Críptico es la primera propuesta de crípticos diarios en español. Desde marzo de 2026 publica cada mañana una pista nueva en criptico.es y en su app para iOS, y a partir de este octubre también para Android.
- Cada pista está escrita a mano, nunca generada por inteligencia artificial. Las escribe Llorenç Poy Ventura, y la comunidad también envía las suyas.
- Tienes 5 intentos. Si aciertas a la primera sumas 100 puntos, y cada intento adicional resta 10, hasta un mínimo de 60.
- Usa los mecanismos clásicos adaptados al español: anagramas, palabras ocultas, bifrontes (lecturas al revés), homófonos, charadas, inserciones, restas y unos cuantos más.
Si nunca has resuelto uno, empieza por la guía completa para aprender a jugar: explica cómo se desmonta una pista paso a paso y trae ejemplos interactivos sacados del archivo.
Preguntas frecuentes
¿Hay crípticos en español?
Sí. Críptico publica un críptico nuevo cada día en español, escrito a mano, en criptico.es y en su app.
¿Cómo se resuelve un críptico?
Busca la definición al principio o al final de la frase, localiza la palabra que indica el tipo de juego (desordenar, leer al revés, esconder...) y comprueba que la respuesta encaja por las dos vías. La guía de Críptico lo explica con detalle.